refranes

Existen dichos y refranes antiguos que utilizamos todos los días, como forma de transmitir un mensaje de tipo moral, instructivo y muchas veces a modo de enseñanza. Estos refranes son anónimos e invitan a las personas a la reflexión sobre determinado tema, en una frase corta, y al mismo tiempo efectivo.

Existe una infinidad de refranes y si bien de muchos no se conoce su procedencia exacta, se suelen calificar por temáticas, zonas geográficas y lenguas. ¿Sabe cuáles son los dichos más populares y utilizados por muchas personas?

¿Qué es un refrán y cuáles son los más antiguos y curiosos?

Muchas veces escuchamos dichos que son utilizados de forma común y de los cuales se desconoce su procedencia, pero se entiende qué es lo que se quiere decir con ellos, utilizándose generalmente para expresar una reflexión en una sola frase.

A estos se los suele llamar Refranes, y la palabra surge del vocablo francés “refrain”, cuyo significado es “estribillo”.

Los refranes son anónimos y el objetivo de quienes los utilizan es transmitir una reflexión tanto intelectual o moral. Son muy frecuentes en la literatura y en el habla de la cotidianeidad y forman parte del grupo de las paremias, al igual que los axiomas, los proverbios y los aforismos, entre otros.

Estos se califican por temáticas, lenguas e incluso zonas geográficas, y como mencionamos antes se desconoce su procedencia exacta, aunque se sabe que son transmitidos de generación en generación.

Mayormente son los ancianos sabios y familiares con mayor experiencia de vida quienes transmiten los refranes, que terminan formando parte de la cultura de una región o de una nación.

Existen registros históricos de refranes incluso desde antes del Renacimiento y desde hace siglos estos forman parte de la literatura universal, pudiendo encontrarlos en obras literarias de las más importantes de la historia, como el famoso “Cantar del Mío Cid”.

1.    “Como pedro por su casa”

¿Alguna vez te sentiste muy a gusto realizando alguna actividad en un entorno que no es precisamente el tuyo? A una persona con espíritu resolutivo, que no se encuentra en un lugar cómodo y seguro para ella, pero que se mueve con total tranquilidad y normalidad, se le suele decir que se encuentra “como pedro por su casa”.

Esto puede verse por el lado bueno, en el caso que marcamos anteriormente, aunque también puede tener un tono negativo o peyorativo cuando alguien habla con actitud arrogante y altiva.

Este refrán encuentra su significado en la historia, más precisamente cuando el Rey Pedro I de Aragón formó parte de la conquista de Huesca, pero según cuenta la historia, Pedro no tuvo casi ningún tipo de resistencia cuando formó parte de esta conquista y la facilidad para quedarse con estas tierras hizo que mucha gente, para graficar acciones similares, dijera “Entraste como Pedro por Huesca”.

El paso del tiempo dio origen y popularizó el refrán que conocemos, y utilizamos en la actualidad.

2.    “Irse de picos pardos”

Una persona a la que le gusta la fiesta y la algarabía, buscando alguna aventura amorosa con una mujer o un hombre, se suele ir “de picos pardos” según dice el refrán, pero ¿qué tienen que ver los picos pardos con el jolgorio y la búsqueda de una experiencia amorosa en una noche de copas?

Todo se remonta a la época de Carlos III. Dice la historia que este Rey de España obligó a todas las mujeres que trabajaban en los prostíbulos, y en las calles de la región a utilizar faldas que tengan picos en el bajo y el color pardo, para de esta forma ser variadas del resto de las mujeres del lugar.

3.    “Salvado por la campana”

Seguramente conoces este refrán y pienses que tiene algo que ver con el boxeo, ya que en este deporte, un boxeador que se encuentra en una situación complicada puede ser salvado por la campana del final del round, pero este dicho se remonta a mucho más atrás en el tiempo, y tiene un significado aún más macabro que el que piensas.

Se conoce que en épocas de la antigüedad, muchas personas que sufrían de catalepsia eran enterradas pensando que estaban muertas, pero aún no lo estaban. Estas personas morían asfixiadas por encontrarse enterradas, hasta que se les ocurrió colocar una campara por fuera del féretro, que la persona enterrada pudiera tocar en caso de despertarse.

La campana era la forma de pedir ayuda para que desentierren a la persona, y pueda seguir viviendo una vida normal y si esto sucedía, esa persona era claramente “salvada por la campana”.

4.    “Quien se fue a Sevilla perdió su silla”

¿Alguna vez te sentaste donde antes estaba sentada otra persona y esta volvió, reclamando su asiento? Esta situación es muy común y para justificarse de la mejor forma, la persona que se encuentra sentada ahora le suele decir a la otra “Quien se fue a Sevilla perdió su silla” ¿Sabes por qué?

Resulta que una persona quería hacerse cargo del Arzobispado de Sevilla y para realizar todos los preparativos para su cargo, envió a una segunda persona a Santiago de Compostela.

El segundo hombre que en teoría iba a preparar el cargo de la otra, se quedó directamente con el arzobispado, por lo que cuando llegó la persona que creía que iba a ser el Arzobispo, vio a su enviado sentado en lo que sería su silla.

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